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Con este nombre denominamos a todos aquellos procedimientos quirúrgicos que se realizan para permitir que las condiciones sobre las que asienta una prótesis dental en una persona sean las mejores, ganando en comodidad, funcionalidad, estética y confianza para el paciente. Estas intervenciones incluyen procedimientos que se realizan sobre los tejidos duros, hueso, y aquellos que también se realizan sobre los tejidos blandos o mucosa oral.
Esta cirugía puede realizarse en el momento de la extracción de una pieza dental, mediante procedimientos y materiales que impedirán la perdida de las dimensiones del hueso alveolar donde estaba fijado el diente, permitiendo una rehabilitación posterior mediante prótesis sobre implantes u otro tipo, en las mejores condiciones anatómicas. Reflejándose después en las mejores resultados funcionales y estéticos para el paciente.
En ella englobamos los injertos óseos, que se realizan para aumentar la superficie de soporte de la prótesis o permitir la inserción de implantes dentales en maxilares con perdida amplia del hueso natural, estos injertos son tomados del mismo paciente, bien sea de la cavidad oral o de otra parte del organismo en casos de amplias reconstrucciones maxilares oseas. La extirpación de crecimientos óseos anómalos como los torus palatinos o mandibulares, que impiden una adaptación optima de la prótesis.
Entre los procedimientos que se realizan en los tejidos blandos enumeramos las vetibuloplastias que aumentan la longitud o profundidad del vestíbulo de la cavidad oral permitiendo una mayor adaptación y retención de la prótesis al aumentar la superficie de soporte.



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